MANIFIESTO Día Internacional de las Personas con Discapacidad. GRUPO DE TRABAJO SOBRE DISCAPACIDAD DE LA FUNDACIÓN ISONOMIA Castelló de la Plana, 3 de diciembre de 2018

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El Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que cada 3 de diciembre se conmemora, tiene el objetivo de promover actividades encaminadas a conseguir el goce pleno y en igualdad de oportunidades de los derechos humanos, así como la participación en la sociedad, por parte de las personas con diversidad funcional tal y como se estableció en el Programa de Acción Mundial para las Personas con Discapacidad aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1982. Veintiséis años después sigue siendo imprescindible llamar la atención de la ciudadanía sobre la desigualdad y, en demasiados casos, discriminación que sufren cada día, desde que se levantan por la mañana hasta que se acuestan por la noche, alrededor de 650 millones de habitantes del mundo por el simple hecho de manifestar una discapacidad.

El acceso a derechos básicos como la salud, la educación, el trabajo, etc., sigue siendo complicado, cuando no imposible, para millones de mujeres y hombres con diversidad funcional. Recientemente, un informe realizado por la relatora especial de los derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas, Catalina Devandas, denunciaba las graves carencias que dificultan el acceso de estas ciudadanas y ciudadanos al derecho a la salud y la atención sanitaria, vulnerando, de este modo, la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad aprobada en 2006 por Naciones Unidas en la cual las personas con discapacidad son reconocidas como sujetos de derecho.

El mencionado informe señala el mantenimiento de las prácticas de esterilización forzosa en mujeres con discapacidad psicosocial y intelectual, así como la sumisión a abortos coercitivos, como prácticas que se tienen que erradicar. Como también indica que hay que suprimir la medida de la incapacitación jurídica, que posibilita que una tercera persona tome decisiones en nombre de la mujer o el hombre con discapacidad, sustituyéndolo por un sistema de apoyos en la toma de decisiones. A la vez critica la existencia de textos legales como la Convención de Derechos Humanos y Biomedicina del Consejo de Europa, de 1997, que justifican el uso de la coerción contra las mujeres y hombres con discapacidad en materia sanitaria, y considera muy importante garantizar la libertad y el consentimiento informado del sujeto afectado a la hora de llevar a cabo tratamientos médicos. Además, informa que más de la mitad de las personas con discapacidad no tienen suficientes recursos económicos para pagarse todas sus necesidades sanitarias.

Por otro lado, el pasado 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Las violencias que sufren las mujeres con diversidad funcional, ya sea en instituciones, en el entorno familiar o en cualquier otro ámbito, siempre han sido invisibilizadas tanto consciente como inconscientemente. Todos los tipos de violencias (física, sexual, psicológica, económica, social, etc.) son más intensas cuando afectan a mujeres con discapacidad por sus situaciones personales que, en la mayoría de los casos, es de total indefensión y las consecuencias de las cuales pueden durar toda la vida. Es muy significativo el dato publicado en el informe que presentó el 2016 la Fundación Cermi Mujeres, realizado a partir de la macroencuesta de 2015 de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, que indica que el 31% de las mujeres con diversidad funcional, es decir, casi una de cada tres, declara que ha sido víctima de violencia de género. Además, sus posibilidades de denunciar a menudo son casi inexistentes. En este aspecto se tiene que destacar positivamente la puesta en marcha del proyecto ALBA, un servicio de atención y asesoramiento sobre violencia de género para mujeres con sordera en el cual la videollamada o el chat –la elección es de las usuarias- son los medios que usa la experta en igualdad de género -también sorda- que se encarga de atender las mujeres sordas que lo soliciten.

En el ámbito laboral siguen vigentes las brechas salariales. Según las conclusiones del informe «El Salario de las Personas con Discapacidad», basado en la Encuesta Anual de Estructura Salarial 2015 –la última disponible- y de la Base Estatal de Personas con Discapacidad, la brecha salarial existente en el caso de las mujeres con discapacidad con relación a los hombres con discapacidad es del 14,7%. Es evidente que es menor que la que hay entre las mujeres y hombres que no tienen ninguna discapacidad certificada -según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el Estado Español el conjunto de salarios recibidos por mujeres suma un 22,9% menos que el de los hombres, en términos brutos anuales-, pero se tiene que tener en cuenta que los hombres con discapacidad también sufren una brecha salarial de un 20,4% hacia los hombres que no manifiestan ninguna discapacidad certificada. Esto hace patente que, como suele suceder en casi todos los ámbitos, las personas con diversidad funcional tienen las de perder y que su acceso al mercado laboral sigue siendo una carrera de obstáculos; la mayoría de las empresas, tanto por desconocimiento como por miedo a que su rendimiento no sea el óptimo, son reticentes a su contratación. Como suele ser habitual, también dentro de este colectivo las mujeres lo tienen el doble de difícil porque, a pesar de que la discapacidad se ve como un gran inconveniente para darles un trabajo, el factor más determinante para no hacerles un contrato es que son mujeres.

El Grupo de Trabajo sobre Discapacidad de la Fundación Isonomia de la Universitat Jaume I de Castelló de la Plana, siguiendo sus tareas de indagación sobre cuestiones que afectan el día a día de las personas con diversidad funcional, se ha dedicado este año a buscar cuál es la percepción, el conocimiento, el uso y la penetración de las TRIC (Tecnologías + Relaciones + Información + Comunicación) en este colectivo. A tal fin, desde este Grupo, se configuró una pequeña encuesta que se distribuyó entre los diferentes colectivos de personas con discapacidad, principalmente, de la provincia de Castelló. Un hecho que ya es evidente es que el conocimiento y dominio de estas tecnologías ya resultan imprescindibles y que quienes no tendrán unos conocimientos mínimos en el uso no podrán desarrollar su vida con la misma fluidez que el resto de ciudadanía; incluso podrían quedarse fuera de la sociedad digital, con todo el que esto comportaría. Por este motivo, es muy importante que se cumplan los artículos de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en los que se requiere a los Estados parte que emprendan o promuevan la investigación y el desarrollo, y fomenten la disponibilidad y el uso de nuevas tecnologías, incluidas las tecnologías de la información y las comunicaciones (artículo 4, apartado g); así como que promuevan la accesibilidad en las mencionadas tecnologías (artículo 9, apartados g y h) por parte de las personas con diversidad funcional.

Para poner punto final al manifiesto del Grupo de Trabajo sobre Discapacidad de la Fundación Isonomia, una vez más, recordamos el lema que reafirma la diversidad y la igualdad como valores básicos universales que se tienen que defender en todos los ámbitos y situaciones: «Todas las personas somos diferentes. Todas las personas somos iguales.»

Manifest en valencià